“El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacerle frente a las tinieblas de otras personas”— Carl G Jung
“El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacerle frente a las tinieblas de otras personas”— Carl G Jung
Es para ti.
¿y saben que es lo gracioso?, que yo siempre estoy ahí, y la gente no lo nota, yo soy esa persona que se ríe aunque el chiste no sea gracioso, yo soy ese al que escogían de ultimo, yo soy ese que cuando camina nadie nota, el raro, el chico invisible, el que te podría dar la mano si te caes, el que no huiría aunque todos lo hicieran, ese al que llamarías a las 12am y estaría ahí para ti, si, eso es lo gracioso ser yo, no es tan malo después de todo, me gusta vivir bajo las sombras, me gusta ser invisible, me acostumbre a ser yo.
Cómo decirlo… hoy pensé todo el día en ti, para empeorar vi una película “cursi o romántica” en todo lo que vi de la película te tenía en mi estúpida cabeza, al final no lo soporte y deje de verla, se que nunca leerás todo lo que te dedico mendicante mi blog, pero tengo la necesidad de seguir escribiéndote porque aunque suene tonto aún me haces falta, podría fingir que ya no siento nada por ti pero no es así, podría fingir que no me afecta el despertar y ya no recibir tu mensaje de buenos días, pero aún sigo despertando y revisando mi celular con la pequeña esperanza de encontrarme con ese mensaje, lo sé soy demasiado patético, sabes algo yo de verdad te admiro, seguiste cómo si nada te afectará, me olvidaste tan fácil, no sé cómo rayos lo lograste, porque por más que intento yo no puedo, y me invade una rabia hacia mí por mantenerme aferrado a algo que para ti ya no existe.
“Me gustan las personas que se van como una suave brisa de verano. Que no hacen tanto ruido, ni causan tanto dolor. Que no dejan heridas, pero sí el deseo de algún día volverlas a encontrar. Aquellas con quien puedes hablar de cosas insignificantes y aun así parecen tener sentido, y los minutos fluyen con una extraña violencia que te sacude las pestañas al mirar atrás y darte cuenta de que se han disipado en el aire y que solamente queda su aroma flotando en lo que parece tu mundo en ruinas. Aquellas que el tiempo nunca olvida, ni barre, ni cura; simplemente hace que, con el paso de los días, meses y años, jamás se borren de tu piel. Más adelante comprendes que no es que sientas frío, es que tu piel recuerda que ya no están para acariciarla por cada rotura, herida y cicatriz. —Este verano es nuestro. —No quiero que termines. Esas personas que van conociendo de ti más de lo que cualquiera otra lo haría, que ni siquiera tú logras conocerte tan bien como lo hacen ellas. El secreto más grande que guardan es que, aunque tú no lo notes, hacen todo esfuerzo para que salgas adelante con tu vida, porque saben lo que pesa y lo que cuesta caminar con una llena de espinas. A mí eso me parece el acto más bonito que alguien puede hacer por ti: el abrirte, más que los ojos, la boca para que sonrías. —No te vayas, por favor, no me dejes. Las únicas que saben tus puntos débiles, la posible razón de tus malos días y el acuerdo que le firmaste al amor aquel verano donde, sin darte cuenta, sonreías como una idiota mirando la puesta de sol y las risas eran la canción que acompañaban el momento que llevarías anclado como el primer día del resto de tu vida. Qué bellas son cuando intentaron sacarte a flote con un mal chiste, cuando te abrazaron mientras no sabías qué rincón era para ti para poder llorar y, ahora que no están, que no volverán, te das cuenta de que eran sus hombros. Aunque estés triste porque nada sucede dos veces. Ni las personas. Ni los amores. Ni los veranos. Ni el invierno que le prosigue. No lloras. No derramas una lágrima. Pero sí vas caminando descalza por la orilla del mar, mientras el sol sangra en la lejanía, con una sonrisa que se convierte en la primera estrella que empieza a brillar en la tarde y te dices a ti misma: ¡Joder! Qué feliz fui. —No quiero que termines. —Ya no estoy, tontita. Y aún así piensas que aún vivo. Y flechas el inmortal atardecer.”— “Este verano es nuestro”, Benjamín Griss
Deseo que encuentres a alguien que te merezca, que te dé mucho amor, que te dé lo mejor, que te haga feliz, que esté contigo en las buenas y en las malas, que nunca se vaya a dormir sin antes darte las buenas noches. Y cuando más le ames… Te mande a la verga.
Cartas a un futuro amor.
La luna y el sol son testigos de que de día te pienso y de noche te sueño. Aún no sé quién sos, pero te espero. Quiero que sepas que sé querer bonito, intensamente y a la vez con la tranquilidad de un domingo.
Debes saber que ya pase por mucho, y que ya me quiero mucho, que ya se ver la vida de una forma más optimista, que aprendí unas cuantas lecciones y que estoy lista para poner en práctica esta nueva forma de querer.
No sé si vendrás pronto, o dentro de mucho tiempo, no sé si ya te conozco o estás muy lejos, no sé siquiera si existes, pero si llegas a llegar, quédate.
Álvarez.